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El error de pedir presencialidad total a un candidato que vive a 1 hora de tu oficina
Averigua por qué exigir presencialidad total en Madrid reduce tus candidatos y cómo ajustar tu política sin perder control del equipo.
Publicas una vacante, llegan candidaturas razonables, haces varias entrevistas y al final la mayoría rechaza la oferta o ni siquiera responde al primer contacto. Revisas el salario, revisas el puesto, todo parece competitivo. Lo que muchas pymes no revisan es una línea que ponen en la oferta casi por costumbre: presencialidad de lunes a viernes, sin excepción.
¿Por qué pierdo candidatos al pedir presencialidad total?
Porque en una ciudad tan grande y descentralizada como Madrid, exigir cinco días de oficina obliga al candidato a hacer un cálculo antes incluso de la entrevista: cuánto tiempo real le va a costar cada día ese puesto, sumando ida y vuelta. Si la respuesta son dos horas diarias, muchos perfiles válidos descartan la oferta sin decírtelo, simplemente dejan de responder o la rechazan al final del proceso cuando ya has invertido tiempo en evaluarlos. No es que no quieran el puesto: es que el coste de tiempo asociado a él no les compensa frente a otras opciones que sí contemplan algo de flexibilidad.
Por qué esto pesa más en Madrid que en otras provincias
Madrid concentra empresas en zonas muy distintas entre sí, mientras que la vivienda asequible se ha ido alejando del centro y de los principales polos de empleo. El resultado es que la distancia entre donde vive un candidato y donde está tu oficina puede ser perfectamente razonable en kilómetros y, aun así, suponer una hora larga de trayecto por la congestión del tráfico o por la dependencia de varios medios de transporte público encadenados. En otras provincias, con ciudades más compactas, ese mismo puesto sería mucho más accesible. Aquí, la ubicación de tu empresa y tu política de presencialidad juegan juntas y condicionan directamente el número de candidatos que llegan hasta el final del proceso.
Presencialidad total no es sinónimo de compromiso
Muchas empresas siguen asociando estar en la oficina todos los días con implicación real, y eso lleva a pedir presencialidad completa incluso en puestos donde no aporta ninguna ventaja operativa. La consecuencia es doble: por un lado, se descarta a candidatos buenos que valoran su tiempo y no ven ninguna razón funcional para perder dos horas diarias en desplazamientos; por otro, entre quienes sí aceptan el puesto en esas condiciones, la insatisfacción con el trayecto suele traducirse antes o después en rotación, que es exactamente lo que una pyme sin departamento de RRHH propio menos se puede permitir volver a gestionar.
Cómo revisar tu política de presencialidad sin perder control del equipo
No se trata de pasar a teletrabajo total sin criterio. Se trata de preguntarte, puesto por puesto, qué necesita realmente presencia física y qué no:
- Diferencia entre tareas que requieren coincidir con el equipo (reuniones de coordinación, formación de nuevas incorporaciones, trabajo que exige herramientas o materiales físicos) y tareas que se pueden hacer igual de bien desde casa.
- Plantea un modelo híbrido con días fijos de oficina compartidos por todo el equipo, de forma que sigas teniendo momentos de coordinación real sin exigir presencia los cinco días.
Con eso resuelto, el siguiente paso es trasladarlo a cómo redactas la oferta: si el puesto admite alguna flexibilidad, dilo explícitamente desde el anuncio, porque muchos candidatos ni siquiera llegan a aplicar a ofertas que no mencionan nada sobre el modelo de trabajo, dando por hecho que será presencialidad total.
El papel de los mandos intermedios en este ajuste
Quien mejor sabe si un puesto necesita presencia constante o no es el responsable directo del equipo, no una política general fijada desde dirección sin mirar caso por caso. Un mando intermedio que tiene margen para decidir «este puesto puede tener dos días de teletrabajo» o «esta persona puede entrar más tarde si compensa la hora al final del día» está resolviendo, sin saberlo, uno de los principales motivos por los que Madrid pierde candidatos buenos antes de la entrevista. Dar ese margen de decisión a quien gestiona el día a día del equipo suele ser más efectivo que una política rígida diseñada desde arriba y aplicada igual a todos los puestos.
Revisar la política de presencialidad no es ceder terreno, es adaptarse a la geografía real de la ciudad en la que compites por profesionales. Antes de publicar tu próxima oferta, merece la pena preguntarte cuánto tiempo le va a costar a un candidato llegar hasta tu oficina y si esa exigencia está realmente justificada por el puesto o solo por costumbre.
