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¿Qué es el finiquito y cuándo tienes derecho a cobrarlo?
Qué es el finiquito, cuándo tienes derecho a cobrarlo, cuándo se paga y cómo calcular el importe exacto antes de firmar.
Te vas de una empresa, te entregan un papel con números, te piden que firmes… y en ese momento se supone que tienes que confiar en que todo cuadra. La mayoría de la gente firma sin mirar demasiado, porque el finiquito parece un trámite más entre muchos otros del último día. El problema es que ahí se juegan varios cientos de euros que muchas veces no se cobran solo porque nadie los revisó a tiempo. Vamos a desmontar el finiquito pieza por pieza, para que sepas exactamente qué tienes que mirar antes de poner tu firma.
¿Qué es el finiquito?
El finiquito es el documento y el pago con el que la empresa liquida todo lo que te debe en el momento en que termina tu contrato. No es un premio ni una indemnización: es, sencillamente, la cuenta final de lo que ya has trabajado y todavía no has cobrado. Ahí entran los días de salario pendientes del último mes, las vacaciones que no has disfrutado, la parte proporcional de las pagas extra si tu empresa no las paga prorrateadas cada mes, y cualquier otro concepto que se te deba, como horas extra o complementos.
Cómo funciona el finiquito en la práctica
Cuando un contrato termina, da igual el motivo, el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores obliga a la empresa a entregarte, junto con la comunicación de fin de contrato, una propuesta de liquidación. Tienes derecho a pedir la presencia de un representante de los trabajadores antes de firmar, y puedes llevarte ese papel a casa para revisarlo con calma. Firmar el finiquito no es solo un trámite administrativo: en muchos casos, si firmas sin poner ninguna reserva, estás aceptando que ya no queda nada más que reclamar. Por eso, si algo no cuadra, es mejor firmar añadiendo «no conforme» o «recibido, no conforme con el importe» antes de poner tu firma completa.
Finiquito e indemnización no son lo mismo
Aquí se lía mucha gente, y es normal. El finiquito es la liquidación de lo que ya has ganado trabajando. La indemnización, en cambio, es una compensación aparte que solo existe en algunos tipos de despido o de fin de contrato, y su cuantía depende de la causa concreta: un contrato temporal que termina por cumplir su plazo da derecho a una indemnización pequeña por cada año trabajado, un despido objetivo procedente da derecho a algo más, y un despido declarado improcedente da derecho a bastante más todavía. Si tu situación no da derecho a indemnización, por ejemplo, porque te vas tú por decisión propia, eso no afecta a tu finiquito: seguirás cobrando lo que se te debe por haber trabajado, con indemnización o sin ella. Son dos cuentas distintas que a veces se pagan juntas en el mismo documento, y por eso se confunden.
¿Cuándo tienes derecho a cobrar el finiquito?
Aquí es donde más dudas surgen. La respuesta corta es: siempre. Da igual si te despiden, si se acaba tu contrato temporal, si te jubilas o si eres tú quien decide irse. El derecho al finiquito no depende de quién tomó la decisión de terminar la relación laboral, sino de que hayas trabajado unos días que todavía no se te han pagado.
Si me voy de la empresa, ¿tengo derecho a finiquito?
Sí, sin excepción. Si presentas tu baja voluntaria, sigues teniendo derecho a cobrar los días trabajados, las vacaciones no disfrutadas y las pagas extra proporcionales. Lo único que puede cambiar es que, si no respetas el plazo de preaviso que marca tu convenio o tu contrato, la empresa puede descontarte del finiquito los días de preaviso que te falten por avisar. Es una deducción sobre el importe, no una anulación del derecho a cobrarlo.
¿Cuándo se paga el finiquito?
La ley no fija un número exacto de días para que la empresa ingrese el dinero, pero la práctica habitual, y lo que recogen muchos convenios colectivos, es que se abone el mismo día en que dejas de trabajar o en los días inmediatamente posteriores, junto con la nómina del último mes. Si la empresa se retrasa sin motivo, puedes reclamar el interés por mora que fija el artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores, pensado precisamente para estos retrasos en el pago de salarios. Y si el retraso se alarga demasiado, siempre queda la vía de la papeleta de conciliación antes de acudir a lo judicial.
¿Cuánto finiquito me corresponde? Cómo calcularlo
Para saber cuánto finiquito te corresponde, súmale a tu salario diario estos conceptos pendientes:
- Los días trabajados del mes en curso que aún no se te han pagado
- Las vacaciones generadas y no disfrutadas, calculadas de forma proporcional al tiempo trabajado en el año
- La parte proporcional de las pagas extra, si tu empresa no las paga prorrateadas cada mes
- Cualquier otro concepto pendiente: horas extra, comisiones, dietas o complementos salariales
Y réstale lo que corresponda en tu caso: anticipos que ya hayas cobrado, retenciones de IRPF y Seguridad Social, y los días de preaviso que no hayas respetado, si aplica.
Antes de firmar, revisa esto
- Que la fecha de baja coincide con tu último día real de trabajo
- Que las vacaciones que aparecen como disfrutadas coinciden con las que realmente cogiste
- Que el salario diario usado en el cálculo incluye tus complementos habituales
- Que no falta ningún concepto que sabes que se te debe
En el fondo, el finiquito no tiene ningún misterio: es la cuenta de lo que ya has ganado trabajando, tengas el contrato que tengas y decidas quedarte o irte. Lo que marca la diferencia es dedicarle cinco minutos antes de firmar, en lugar de darlo por bueno sin mirar. Y si eres tú quien gestiona la salida de alguien de tu equipo, conviene que te lo pongas fácil desde antes: ten a mano las fechas de vacaciones disfrutadas, los partes de horas extra y el histórico de pagas, para que el documento que le entregues cuadre a la primera y no tengas que corregirlo después con la persona ya fuera de la empresa. Ese mismo cuidado al explicar el finiquito dice mucho de cómo trata tu empresa a las personas, incluso cuando la relación laboral llega a su fin.
